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Lucifer

                                                                          Lucifer
                          (Del latín lux "luz" y fero "llevar": "portador de luz")

*Que bello eres, te creé hermoso, dotado de sabiduría a niveles cósmicos, con el poder de tomar decisiones entre otras criaturas como tú; esa es una gran diferencia con quienes  habitan la tierra. ¡Eres luz!  No lo olvides. Mi querubín consagrado.

-Soy todo lo que mi creador declara, me siento rozando el límite de la perfección.
Deseo sentarme en su trono y elevarme hasta lo infinito. Soy portador de luz y guardián de las estrellas pero no brillo como el omnipresente.

Alguien con mis dotes debe ser supremo. Seré supremo y brillaré tanto más aún que los serafines tendrán que cubrirse por completo con sus tres alas.

Potestades escribirán sobre mí después del día cero. Crearé algo nuevo, más inmenso que lo celestial.

-Ten cuidado con lo que anhelas, tus deseos de sublevación no son indiferentes a nadie en el cielo. Si intentas algo tu caída es segura.

-Arcángel Miguel pronto acataras mi voluntad.

-La divinidad del señor nacerá entre los habitantes de la tierra y tu voluntad nunca se manifestará. Ya que el poder de su sacrificio pondrá fin a tu lugar en el edén del cielo y tus alas perderán la fuerza para elevarte otra vez. Todo impulsado por lo más valioso que nos ha entregado, el amor.

-Algo tan puro no debe estar en la tierra mucho menos en algo tan tosco como los humanos. Suficiente tienen con la libertad que se les ha otorgado. Todo debe desaparecer o simplemente cambiar, y lo harán bajo mi influencia, les mostraré la tentación que será el camino inicial a su perdición.

Luego de una batalla celestial donde la valentía y la fuerza de voluntad del divino  comandante alado, derrota la soberbia y arrogancia de Lucifer. La sentencia llegaría siglos después:

Desde una cruz de madera un hombre en agonía proclamaba a los cielos el amor hacia sus semejantes, dicha que le otorgaba la diferencia y lo elevaba hacia los cielos. Al mismo tiempo que terminaba la sentencia de adversario (en hebreo Satán -Satanás-).
Fin.

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Dios no perdonó a los ángeles pecadores, sino que, precipitados en el infierno, los entregó a las prisiones tenebrosas en espera del juicio (II Ped 2)

El diablo fue arrojado al estanque de fuego y de azufre, donde están la Bestia y el Falso Profeta, y serán atormentados día y noche por los siglos de los siglos (Apoc 20)

El Señor ha reservado en eterna prisión, en el fondo de las tinieblas, para el juicio del gran día, a los ángeles que no conservaron su dignidad sino que perdieron su propia mansión (Judas)

¡Cómo has caído del cielo, Lucero, hijo de la Aurora! Has sido abatido a la tierra dominador de naciones! Tú decías en tu corazón: "escalaré los cielos; elevaré mi trono por encima de las estrellas de Dios; me sentaré en el monte de la divina asamblea, en el confín del septentrión escalaré las cimas de las nubes, seré semejante al Altísimo" Isaías (Is 14.12-14)


“alegraos, ¡oh cielos, y los que moráis en ellos! ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros, teniendo grande ira...” (Ap. 12:12).

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