Ritual


Ritual
   
 Repentinamente me hallaba sentado en el sillón de la casa de mi abuela. En medio de la sala había un ataúd metálico en forma de cruz que tenía grabado unas letras en un lenguaje que no comprendía. Traté de moverme pero estaba paralizado, solo podía observar y oír como tres personas oraban versos en un idioma que jamás había escuchado. Ellos estaban cubiertos con sotanas negras y con capuchas muy largas lo que me impedía verles la cara, aun así, sentía que los conocía, que eran cercanos a mí…

Seguía sin poder moverme, hasta que una de esas tres personas toma una copa grande y transparente, estaba llena de un líquido rojo, lo primero que pensé fue en vino, pero al derramarla encima de este extraño ataúd el contenido era espeso, y el olor que abarcó toda la habitación era de óxido. Pude reconocer la sangre. Cuando se terminó de vaciar la copa, la levantó sobre su cabeza y dijo en palabras nítidas “Ritual Satánico” ese momento pude ver nítidamente como la sangré fue absorbida por las letras grabadas en el ataúd.  En ese instante recobré la fuerza y el control de mi cuerpo.  Inmediatamente salí corriendo de la habitación preguntándome como había llegado a ese lugar. Al salir de la casa, había un patio enorme y alrededor había más casas exactamente iguales a la que tenía en mi espalda. Lo más extraño fue que me veía parado  en cada una de ellas, era yo tocándome la cabeza mirándome impactado. Pensaba una y otra vez en las palabras que escuché “Ritual Satánico, Ritual Satánico”. Hasta que repentinamente el yo de mi derecha, el más cercano, cayó al piso desplomándose, y así fue  sucesivamente veía como uno por uno iba cayendo. Y una vez más se repetía en mi cabeza “Ritual satánico, Ritual satánico”. Sentía cansancio, mis parpados cayeron y veía como todo a mí alrededor daba vueltas.

Desperté,  esta vez estaba sentado en el patio de la casa de mi abuela, por lo que todo me parecía familiar tal cual la recordaba. Se encontraban tíos, primos y mis hermanos presentes, todos con una alegre sonrisa. Era una especie de celebración. El lugar estaba decorado con globos negros todos y cada uno de ellos estaban grabados con frases y letras muy extrañas que no podía descifrar. Cuando recordé lo que había sucedido pasado, el sueño que tuve,  me levanté  para regresar al living y comprobar si todo era verdad, pero justo en ese momento siento una cadavérica mano que me toma del hombro al mismo tiempo que me entrega una copa de vino me pregunta ¿cómo había estado en todo este tiempo? Recibí la copa y cuando levanto la mirada para ver fijamente su rostro, descubrí que era yo… Traté de gritar que no entendía que estaba pasando y que mucho menos el cómo llegue aquí, más aun solo contesté:

- Bien gracias, ¿y tú? ¿Cómo has estado?
- Bien, y ambos estaremos mucho mejor pronto mi querido Bayo.

No recordaba a nadie con ese nombre ¿Bayo? o por lo menos que tuviera ese apodo. Luego de eso se retiró y fue en ese momento que decidí regresar al living para constatar de que todo esto era otro espeluznante sueño.
Tomé valor y caminé hacia el interior. Mientras lo hacía, todos mis familiares me miraban como si ya hubiésemos tenido una conversación, como si ya llevara varios días en este lugar, y yo apenas recordaba que estaba sentado en el sillón de mi abuela.

Al entrar, estaba el sillón y también estaba el ataúd, pero este se encontraba abierto. En la cabecera se hallaba una foto mía y  debajo tenía escrito “Bayo”. No comprendía nada, ya el miedo había desaparecido, solo sentía curiosidad por averiguar que estaba aconteciendo. Decidí salir nuevamente al patio  para dilucidar todo de una buena vez y preguntar acerca de ese tal Bayo. Por un momento me cuestione, si efectivamente era yo es tal  Bayo. No, claro que no. Me bebí la copa y no contenía vino, al ver inmediatamente el interior  la solté,  el sabor era salado y de contextura espesa, la sangré que tomé hizo que todo a mi alrededor se tornara oscuro y tenebroso, una sensación helada se apoderó de mi cuerpo, una sensación de mil agujas caminando por mí  nuca que me empujaban hacia fuera paralizándome en la puerta del patio. Veía como todos mis familiares seguían contentos diciendo ¡ahí viene Bayo! luego siento que alguien pasa por mi costado diciéndome cordialmente:

-Ven que empezará la fiesta.

Lo veo y definitivamente nunca lo había visto en mi vida. Se pone al medio del patio y hacía aparecer distintos obsequios, una especie de magia sin explicaciones lógicas. Entregando uno a cada uno de los presentes quienes los recibían con felicidad. Por más que  trataba de gritar o escapar del lugar mi cuerpo no  se movía,  sumada a la asquerosa sensación en mi paladar  solo deseaba despertar o simplemente dormir dentro de este sueño. ¿Quién eres tú?  Me Preguntaba mentalmente. En ese momento como si escuchara mis pensamientos, Bayo me miró fijamente a los ojos y se acercó a mí, tan rápido casi al punto de levitar, se paró frente a mí y me dijo al oído:

-¡soy yo! Bayo, pero dime ¿quién eres tú?

¿Quién soy yo?  Y no lo recordaba, me toque la cabeza como culpándome de todo esto. Mi fisionomía la reconocía sin verme en algún espejo, estaba seguro de ello. Mi ser suplicaba por despertar.

 -¡Yo sé quién eres! me dijo. 

 Levanté la mirada para enfrentar la verdad y todos, y cada uno de los presentes eran yo, un yo a quien no reconocía, y gritaron a coro ¡Bienvenido Bayo!.

Quedé estupefacto, sin palabras, miré mis manos las podía mover, ya controlaba mi cuerpo pero, por más que trataba de recordar quien era yo más confusión me causaba. Al punto de dudar si esto era un sueño o no. Entonces ¿Quién es al que recuerdo en mi mente? este rostro no existe. No quería volver a levantar la cabeza y verme reflejado en cada persona, no quería hacerlo. Así que corrí al interior de la casa para buscar un espejo. Entré al baño, me paré frente al espejo, y no tenía un rostro, no había fondo en mí cara solo una oscuridad profunda era todo lo que reflejaba el espejo…. Finalmente un globo de los que se hallaban en el patio llega hasta mis pies. Lo levanto y la frase que no entendía antes, ahora la podía leer muy claramente y decía: “Ritual Satánico y  bienvenido Bayo”.


Fin.    

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